Odiseo y Penélope

En el club de viajes “Manu Leguineche” le llega el turno a este libro inclasificable, basado en el espectáculo teatral que Mario Vargas Llosa y Aitana Sánchez Gijón pasearon por los escenarios de nuestro país hace unos pocos años.

En el Discurso de Mario Vargas Llosa en Estocolmo con motivo de la concesión del premio Nobel de Literatura 201o se acordó de este espectáculo:

Al hablar de la ficción, he hablado mucho de la novela y poco del teatro, otra de sus formas excelsas. Una gran injusticia, desde luego. El teatro fue mi primer amor, desde que, adolescente, vi en el Teatro Segura, de Lima,

La muerte de un viajante, de Arthur Miller, espectáculo que me dejó traspasado de emoción y me precipitó a escribir un drama con incas. Si en la Lima de los cincuenta hubiera habido un movimiento teatral habría sido dramaturgo antes que novelista. No lo había y eso debió orientarme cada vez más hacia la narrativa. Pero mi amor por el teatro nunca cesó, dormitó acurrucado a la sombra de las novelas, como una tentación y una nostalgia, sobre todo cuando veía alguna pieza subyugante. A fines de los setenta, el recuerdo pertinaz de una tía abuela centenaria, la Mamaé, que, en los últimos años de su vida, cortó con la realidad circundante para refugiarse en los recuerdos y la ficción, me sugirió una historia. Y sentí, de manera fatídica, que aquella era una historia para el teatro, que sólo sobre un escenario cobraría la animación y el esplendor de las ficciones logradas. La 11 escribí con el temblor excitado del principiante y gocé tanto viéndola en escena, con Norma Aleandro en el papel de la heroína, que, desde entonces, entre novela y novela, ensayo y ensayo, he reincidido varias veces. Eso sí, nunca imaginé que, a mis setenta años, me subiría (debería decir mejor me arrastraría) a un escenario a actuar. Esa temeraria aventura me hizo vivir por primera vez en carne y hueso el milagro que es, para alguien que se ha pasado la vida escribiendo ficciones, encarnar por unas horas a un personaje de la fantasía, vivir la ficción delante de un público. Nunca podré agradecer bastante a mis queridos amigos, el director Joan Ollé y la actriz Aitana Sánchez Gijón, haberme animado a compartir con ellos esa fantástica experiencia (pese al pánico que la acompañó).

Este es uno de los comentarios sobre el espectáculo cuando  llegó a Mérida.

La pasión de “Odiseo y Penélope”, contada por Mario Vargas Llosa y Aitana Sánchez-Gijón, llegará el próximo jueves 3 de julio al LII Festival de Teatro Clásico de Mérida, en lo que será su quinta obra de la presente edición.
Así, Ulises pisará por cuarta vez la escena del Teatro Romano de Mérida la noche del 3 de julio, y en esta ocasión responderá a su nombre original en Grecia: Odiseo. Lo hará durante cuatro noches consecutivas y esta vez será un Odiseo muy particular: un escritor peruano de 70 años recién cumplidos. Según ha declarado Mario Vargas Llosa: “Es una aventura que me llena de ilusión”, y añade: “El teatro fue mi primera pasión”.
Según informa la organización del festival a Europa Press, para su segundo espectáculo como actor, el escritor suramericano ha realizado una adaptación de ‘La Odisea’ de Homero que él describe como “una versión minimalista de la historia clásica, que los dos protagonistas cuentan, interpretan y leen,
una vez concluida la matanza de los pretendientes y las siervas traidoras, en Ítaca.
Ambos personajes se metamorfosean sin cesar, sobre todo Penélope, fieles en esto a una vocación que parece ser la norma en la cultura helena primigenia, donde todos los seres, humanos, dioses y animales, padecen de inestabilidad ontológica y no son nunca lo que son para siempre, sino de manera provisional: todos viven varias vidas, como si fueran personajes y cosas de ficción”.
Sobre las características del texto, explica que “es fiel al espíritu del poema y recrea, en formato menor, los principales episodios del viaje de Odiseo”. Abundando en esta cuestión aclara que “igual que en un espectáculo anterior, ‘La verdad de las mentiras’, pero de manera más orgánica esta vez, he tratado de fundir el antiquísimo arte de los contadores de cuentos, forma primera de la literatura y sin duda del teatro, con la representación dramática y la lectura pública, un que hacer sutil y creativo que la vida moderna tiende tristemente a desaparecer”.
Su personaje queda definido explicando que “a simple vista, un aventurero curtido en las artes de la guerra, que destacó por su audacia y valentía en la guerra de Troya, y que, ayudado por dioses como Palas Atenea y Hermes, se enfrenta y vence a enemigos brutales como el Cíclope, o sutiles y atractivos, como las sirenas”.
Explica Vargas Llosa que su personaje, al mismo tiempo que lucha, padece, ve desaparecer a todos sus compañeros, goza y se divierte con las bellas mujeres -inmortales y mortales- que caen rendidas a sus pies y con sus propias hazañas, que, luego de vivirlas, conserva en la memoria para poder contarlas después”.
COMPAÑEROS DE VIAJE
Así, al igual que en ‘La verdad de las mentiras’, la dirección del espectáculo ha sido encargada a Joan Ollé, quien destaca: “En este caso hemos dado un paso más. ‘Odiseo y Penélope’ no es una dramatización de textos, sino una puesta en escena”. Y sobre la labor interpretativa de Vargas Llosa, afirma que “Mario aquí es un actor, sin matices, porque se ceñirá al pie de la letra a unos textos y lo veremos moverse más por el escenario”.
También repite, respecto a ‘La verdad de las mentiras’, Aitana Sánchez-Gijón, que aquí interpretará a Penélope, la esposa de Odiseo: “Yo acompaño a Mario en una fábula que él narra y que yo ilustro. Es muy estimulante porque hago decenas de personajes diferentes, pero me siento como espectadora privilegiada”.
Sobre el desarrollo del espectáculo, explica que “Odiseo irá narrando todas sus aventuras y yo, como Penélope, iré interpretando todos los personajes (Calipso, Nausica, Polifemo, Circe) que van apareciendo”.
UNA PUESTA EN ESCENA MINIMALISTA
La música elegida para acompañar el montaje es de Manos Hadjidakis. Sobre ella, comenta Vargas Llosa que “el papel de la música es determinante”, ya que marca una frontera entre los episodios y se infiltra en las distintas historias para crear determinadas atmósferas y matizar ocurrencias, como en una operación de hechicería”.
La imagen y el espacio escénico son obra del artista plástico Frederic Amat, cuya labor predijo el escritor peruano: “Imagino un decorado minimalista y simbólico, en el que el gran manto de Penélope haga las veces del espacio marino donde navega Odiseo y donde flotan las islas de sus aventuras (reales o imaginarias)”.
El vestuario de Miriam Compte y el diseño de luces de Lionel Spycher completarán la puesta en escena de esta nueva versión de ‘La odisea’. Y, a su amparo, los dos protagonistas nos contarán y escenificarán sus aventuras y sus desventuras.

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