Crónica del I Encuentro de clubes de lectura de Navarra

El 30 de abril celebramos en el Auditorio Barañain-Barañaingo Auditorio el I Encuentro de clubes de lectura de Navarra. Lo más destacable del Encuentro fue que no hubo nada que llamara especialmente la atención. Parecía que las cosas iban saliendo sin esfuerzo, como si fluyeran y así es como debe ser. Sólo quienes llevábamos meses reuniéndonos para hacerlo posible sabemos la cantidad de detalles que hay que tener en cuenta, las decisiones y la suma de pequeños gestos desinteresados que son necesarios para hacer realidad algo así. Por lo tanto, lo primero, dar las gracias a todos los voluntarios y voluntarias, a quienes vencieron la timidez para subirse (a veces por primera vez en su vida) a un escenario, al personal del Auditorio, porque fue una gozada trabajar con ellos, al Ayuntamiento de Barañain, a la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana por estar allí dando la bienvenida, cediendo el local y asumiendo algunos gastos, al servicio de bibliotecas y de publicaciones, a los periodistas que cubrieron el evento, a Ignacio Martínez de Pisón y sobre todo a los 200 lectores y lectoras, coordinadores y bibliotecarios que ese día respondieron a nuestra convocatoria. 

Lo mejor: el haberlo hecho y haber puesto el listón en algún sitio. Si es alto o bajo el tiempo lo dirá, pero a partir de ahora seguro que será mucho más fácil organizar un segundo, tercer y cuarto Encuentro.

Ignacio Martínez de Pisón además de un gran escritor, demostró que sabe meterse al público en el bolsillo. Contó algunas anécdotas divertidas. Nos dijo, por ejemplo, que se había hecho escritor cercado por sus compañeros de piso. Cuando era un joven estudiante en Barcelona compartía piso con otros tres estudiantes que eran un suplicio: “unos asquerosos”, dijo. Uno se cortaba las uñas en la mesa del comedor, otro, que estudiaba Biología, llenaba el frigorífico de envases de yogur con todo tipo de plantas, que terminaban fermentando. Y por no aguantarlos terminaba encerrándose solo en su habitación e inventando historias. 

Nos habló de cómo ha terminado por convertirse en lo que de joven más detestaba: un escritor realista. Más aun: hiperrealista, obsesionado por los detalles. De joven, quería hacer obras profundas, filosóficas, poéticas, pero a partir de “Carreteras secundarias” se resignó a lo inevitable. 

En su intervención habló de sus anteriores novelas y de su tendencia a narrar la vida de unos personajes con los que el lector a priori no siente ninguna simpatía: un fascista italiano que después de la guerra civil se quedó a vivir en España en “Dientes de leche”, un chivato  de la Brigada político social en “El día de mañana”. Pero precisamente por ese rechazo son figuras que están muy poco estudiadas.

Y para terminar nos recomendó dos libros: “El olvido que seremos” de Hector Abad y “Tiempo de vida” de Marcos Giralt. Y nos dijo que la escritora de la que no se pierde ni una novela es Anne Tyler.

Después del café, fue el tiempo de los lectores. Doce personas, empezando (como anfitriones) por las cuatro de los distintos clubes de lectura de Barañain,  subieron al escenario a contar su experiencia. Hubo de todo: una más emotivas, como las de la cárcel, otras más desconcertantes, como las del club Manga. Uno de los asistentes dijo que parecía una reunión de Alcohólicos Anónimos, pero quizás esas dos horas se parecían más, como dijo otra persona del público, al festival de Eurovisión: cada grupo parecía estar esperando a que saliera su representante para aplaudirle con más ganas.

Bromas aparte la jornada sirvió para darnos cuenta de la complejidad, la riqueza, la variedad y la pujanza de una realidad, la de los clubes de lectura, que aun tienen muchas cosas que aportar y que decir.

Para terminar, decir que la comida estuvo bien y que, como casi siempre, lo mejor, más que los platos, fue la conversación con unos y con otros, con unas y con otras (una gozada ver a varios compas de profesión). Y como colofón, la obra de teatro de Karretabidea, fue algo fresco y muy apropiado para esa sobremesa. Con una puesta en escena sin demasiados recursos conseguieron que la gente se lo pasara bien, con alguno momentos verdaderamente desternillantes.

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Acerca de biblioteca barañain

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Una respuesta a Crónica del I Encuentro de clubes de lectura de Navarra

  1. CLARA SOFIA dijo:

    Muy buen resumen y magnifico encuentro que debe repetirse Sophy

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